Los 4 fiscales del Supremo se convierten en el puntal de España frente a los golpistas del 1-O

Javier Zaragoza, Jaime Moreno, Consuelo Madrigal y Fidel Cadena han puesto la guinda a la acusación de rebelión con un informe final impecable.
Nuestro país amenazaba una ruina judicial tras la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno. La herrumbre y la carcoma amenazaban los cimientos de la acusación de rebelión que levantó el fallecido fiscal general del Estado, José Manuel Maza. La Abogacía del Estado sucumbió ante la sedición que clamaba a los cuatro vientos el sanchismo. ¿Que clamaba? Mejor dicho, que ordenaba.

El PSOE se cobraba una víctima, el abogado del Estado, Edmundo Bal, que prefirió morir con las botas puestas antes de obviar la violencia que se vivió en Cataluña durante el golpe de Estado en el escrito de acusación de la mal llamada Abogacía del Estado. De ahora en adelante, Abogacía del Gobierno socialista de Pedro Sánchez. No hay que hacer más leña del árbol caído. Rosa Seoane, sustituta de Edmundo Bal, sabía la que se le avecinaba y su surrealista justificación de la sedición, "la violencia no fue un elemento estructural en el plan de los acusados para alcanzar sus fines", se cayó por su propio peso en la Sala.

Sin embargo, gracias al puntal jurídico que han articulado los 4 representantes del Ministerio Público en el Supremo, se ha mantenido el pulso de la acusación de rebelión hasta el final. No ha sido nada fácil. Zaragoza, Moreno, Madrigal y Cadena han tenido que pagar su correspondiente y duro peaje durante el último año y medio.

Un peaje dentro de la propia Fiscalía, al ver como algunos de sus compañeros les hacían el vacío o les despreciaban por mantener la acusación de rebelión. Un peaje ante los medios de comunicación para el que estaba preparados en parte. Sabían que se cuestionaría su trabajo y que cada una de sus intervenciones se escudriñaría con lupa en busca de cualquier descuido, imprecisión o error.

Pero los ataques a los fiscales sobrepasaban los límites en muchas ocasiones. Los cuatro han sido motivos de mofa y befa por parte de las terminales mediáticas golpistas y progres, que intentaban desprestigiar su imagen para socavar su acusación. Burlándose incluso de ellos por motivos físicos. Había barra libre con tal de hacer caer la rebelión.

El objetivo estaba claro si caía la Fiscalía, caía la rebelión y caía el Estado de Derecho.

Ésa era la hoja de ruta predefinida, pero no han podido con ellos y no les voy a engañar, me alegro mucho. Porque creo en España y creo en la Cataluña constitucionalista. La Cataluña que sufre la persecución, las amenazas, las agresiones y los insultos de los separatistas. La Cataluña de los pequeños héroes cotidianos que no se dejan avasallar, que no engrosan el rebaño, que defienden la libertad ante todo, esperanzados de conseguir una Cataluña mejor para sus hijos.

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